miércoles, 28 de octubre de 2009

uruguayos al aire de la bbc

CATERINA NOTARGIOVANNI

A los niños se les pidió que redactaran una noticia vinculada a su ámbito familiar. Debían leerla en voz alta frente a toda la clase y ante un micrófono. Una cámara de video aportaba una cuota extra de realismo al objetivo final: recrear el trabajo de un periodista televisivo.

Uno a uno, fueron pasando a contar sus noticias: "mi madre se puso dientes postizos", "mi tío se casó y no le entró el anillo porque tiene dedos gordos", "mi madre consiguió trabajo por primera vez y al día lo dejó", "mi gato se enamoró de una gata pero como ella no lo quiere, se terminaron peleando" o "a veces, mi padre me pega".

Los titulares se leyeron entre risitas nerviosas, mejillas ruborizadas, carcajadas, aplausos y voces de aliento para los más tímidos. Jugar a ser periodistas fue divertido, pero también enriquecedor. "Aprendimos a expresarnos, a redactar y, lo más importante, a escuchar", resumió Melissa, de 11 años.

TALLER. Karina Olivera tuvo la idea de llevar el periodismo a alumnos de quinto y sexto de la escuela Clemente Estable, en el barrio Villa Delia de Maldonado. Para ejecutarla se unió con su colega periodista (y psicólogo), Richard Prieto, con quien conduce un programa en una radio local. "Queríamos que supieran que éste es un trabajo como cualquier otro, bajar a tierra la imagen de los periodistas como luminarias y resaltar la importancia de la comunicación", explicó Prieto.

Para ello, armaron talleres donde los niños leyeron diarios (en algunos casos por primera vez), redactaron radio-teatros, escribieron cuentos y escucharon la historia de la comunicación. También visitaron medios de la zona.

La escuela Clemente Estable está ubicada en un barrio obrero donde predominan modestas pero cuidadas viviendas de material. Es un edificio con un amplio patio central, un invernáculo donde se cultivan hortalizas, y un salón comedor que hoy se encuentra en reparaciones.

Al recinto asisten 241 niños, provenientes de familias de Villa Delia y Cerro Pelado mayoritariamente. Los alumnos reciben desayuno, almuerzo y merienda. "En general se trata de niños que necesitan de la escuela, tenemos unos cuantos que si no comen acá, no comen", explicó Sonia Nuñez, la directora.

PEQUEÑOS REPORTEROS. Hace pocos días, la ansiedad había copado el aula escolar. Después de un año de hablar de la importancia de la comunicación y el trabajo periodístico, recibirían la visita de la BBC de Londres. Para ese medio, debieron preparar una representación de un programa de radio que se repetirá en el sitio web de la emisora en un espacio llamado "buenas noticias", donde se busca rescatar emprendimientos positivos, explicó María Noel Álvarez, corresponsal de BBC en Uruguay. "La idea es destacar algo bueno entre tanta cosa mala", agregó.

"Ay, qué nervios, no sé si me voy a acordar de la canción", comentaba Lucía de 11 años en el ensayo general que realizaron minutos antes. "¿Eso se escucha acá en Maldonado?", preguntó Williams a propósito de la BBC.

Diego (11) y María Eugenia (11) fueron los conductores. Sentados en la cabecera de las mesas enanas, hacían una y otra vez las mismas preguntas a sus compañeros.

"A ti, Williams, ¿cómo te pareció el taller? ¿Te pareció hermoso?", preguntó Diego compenetrado en su rol. "Mmm… este… la pasé bien, aprendí a escuchar y a dar la palabra a mis compañeros", respondió Williams.

Mientras escuchaban la respuesta, María Eugenia se abanicaba el rostro que le hervía de los nervios. "¿Y tú Dahiana?", dijo con voz quebrada. "Me pareció un aprendizaje grande porque son cosas que no habíamos hecho nunca", respondió ella.

Algunos, preocupados en expresarse como profesionales (y por qué no, contaminados por ciertos estilos periodísticos), se pusieron más ceremoniosos: "Hola, muy pero muy buenas tardes para todos, soy Melissa y les agradecemos la preferencia".

"Buenas tardes, mi nombre es Lucía y a mí me gustó mucho el taller y quiero decir que me llamó más la atención una palabra: escuchar. Porque antes no nos prestábamos atención y hablábamos uno arriba del otro", dijo mirando fijo al grabador, como hipnotizada.

De hecho, durante la clase predomina el silencio, la mirada atenta y el respeto por lo que dicen otros. Para hablar, levantaban la mano, incluso cuando no están presentes los ojos adultos.

El medio que más les gusta es (a coro) "la teeeeeeeeele". Las noticias preferidas: "policiales", "choques", "asesinatos", "deportes", "espectáculos" y "pronóstico del tiempo".

"Lo que más los afecta a nivel informativo es la violencia latente en sus medios. No les interesa lo policial porque sea una moda, sino porque son una constante en sus existencias y en el diálogo con sus familias. Y el segundo, es su propia interacción afectiva. Los niños están mucho tiempo solos, hay falta de figuras parentales, y también eso se refleja", dijo Prieto.

REPERCUSIONES. Gladys Malvares, maestra de uno de los grupos y docente desde hace 33 años, dijo que esta actividad debería ser curricular. "Se vio el crecimiento tanto en lectura como escritura. Se expresan con más facilidad, no repiten palabras, y saben usar la metáfora, por ejemplo. Esa soltura en el habla se logró en un porcentaje importante de la clase. Hoy ellos se paran y hablan muy seguros de lo que dicen", indicó.

El taller incidió en el interés por la lectura. "Ponen menos resistencia y además tienen la iniciativa, lo cual es muchísimo. No sucede lo mismo con el grupo que tengo este año y que no trabajó en talleres", agregó Malvares.

Matías es ejemplo del avance. Hoy es un niño conversador, extrovertido y con sentido del humor. "Antes me trancaba y hacía morisquetas cuando hablaba", contó.

Diego, el conductor, dijo que otra cosa que aprendió es a trabajar en equipo: "yo tenía la costumbre de hacerlo solo".

Niños mediadores para los problemas

Sonia Nuñez trabaja en la escuela desde hace 21 años, 9 como directora. Es madre de cuatro hijos y vecina de Villa Delia. Sonia va y viene. Habla con uno, acaricia el cabello de otro. Como buena directora conoce bien a cada uno de sus alumnos, y también a sus familias. Por ejemplo, cuando un niño contó en el taller de periodismo que su padre a veces le pegaba, ella lo llamó inmediatamente. "¿Qué está pasando fulano?", preguntó. El progenitor lo negó y dio una explicación sobre las motivaciones que habrían llevado al niño a decir eso (reclamaba atención paterna porque éste tenía novia nueva). Ella volvió a hablar con el niño y las cosas mejoraron.

Si un alumno tiene una mala actitud se le habla. Cuando hay un enfrentamiento se hacen "asambleas" con los involucrados y compañeros mediadores. "Cada uno da sus motivos y luego los mediadores preguntan cómo se puede solucionar. Cuando se llega a un acuerdo, se cierra el asunto con un abrazo", contó. Los niños aprenden a razonar evitando la violencia, dijo.

Sonia admite que las problemáticas de las casas inciden en la escuela. "Hay que hacer un trabajo con ellos que lleva años", dice, y cuenta el caso de un niño que "le pegaba a todo el mundo." Mejorando su autoestima, al sentirse útil (la ayudaba a destapar los caños de la escuela), mejoró su conducta. La inestabilidad de los vínculos - "tenemos una fiebre de separaciones"- es lo que más le preocupa hoy.

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